La marca que seleccionó el alcalde de Bogotá Gustavo Petro, para gobernar a la ciudad, tiene el sugestivo nombre de "Bogotá Humana", con la cual quiere significar el hondo contenido social que tendrá su gobierno. Una rápida mirada al Plan de Desarrollo, nos permite resumir los ejes sobre los cuales quiere construir la ciudad:
Un eje social que involucra la educación, la salud, la vivienda, la recreación y la atención a la población más pobre, incluyendo a los habitantes de la calle, los recicladores, las prostitutas, drogadictos y en general una población que requiere de mecanismos de apoyo para su reinserción social.
Un eje de movilidad, que pretende combinar diferentes mecanismos para "desatascar" la ciudad: tranvía, transmilenio y el Metro. Pago de peajes para entrar a las zonas más congestionadas de la ciudad, zonas azules o parqueaderos públicos y finalmente poner a caminar el proyecto de las zonas integradas.
Un eje ambiental, que pretende recuperar humedales, detener el crecimiento horizontal de la ciudad y regular las emisiones de dióxido de carbono. Ejes ambientales en las nuevas vías a construir.
un eje de seguridad ciudadana, soportada en la cultura de convivencia pacífica que tenga en cuenta autoregulación, la coresponsabilidad y la solidaridad humana.
Mi aporte a este Plan de Desarrollo tiene que ver con la Cultura Ciudadana, al cual debe dársele la mayor prioridad, convirtiéndolo en un eje transversal, que este presente en el eje social, el de movilidad, seguridad, y el eje ambiental.
El proyecto de Cultura Ciudadana del exalcalde Antanas Mockus, fue reconocido por propios y extraños, porque visibilizó las conductas incorrectas de los bogotanos, bajó la tasa de homicidios, con su famosa "hora Zanahoria" y le saco "tarjeta roja" a los transgresores de las normas de tránsito. Pero este proyecto se quedo corto y se encasilló en lo correcto e incorrecto de las conductas ciudadanas; tendría que haber consolidado una mayor participación ciudadana en las decisiones públicas de la ciudad; haber fortalecido los espacios democráticos para que las comunidades libremente opinen y critiquen sobre "lo humano y lo divino" y educar en los fundamentos de la verdadera ciudadanía: la autonomía, la conciencia de los derechos y deberes ciudadanos, el sentimiento de conciudadanía y la participación responsable en proyectos comunes.
Esta es la tarea que tiene por consolidar Gustavo Petro y estamos seguros que avanzará en estos postulados de la ciudadania moderna, porque su talante es la de ser un hombre profundamente democrático.

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